Esta primavera, elige un reinicio suave para que tanto tu hogar como tu mente se sientan más ligeros.
El dulce aroma de los magnolios en flor. Desayunar con las ventanas abiertas. Anocheceres cada vez más tardíos. La primavera sabe cómo ayudarnos a recomenzar después del invierno, de manera natural y sin estridencias. Y, aunque es la mejor época para pasar tiempo al aire libre y disfrutar del buen tiempo, también es el momento perfecto para llenar nuestros hogares de su ligereza.
Tanto si te gusta limpiar a fondo cada rincón de la casa nada más llegar la primavera como si prefieres algo más ligero que no requiera ponerse los guantes de goma, renovar y limpiar tu espacio ayuda a ver las cosas con mayor claridad al instante.
El problema surge cuando a esas buenas intenciones les sumamos expectativas poco realistas sobre cómo alcanzar nuestros objetivos de inmediato. Por suerte, últimamente estamos viendo una nueva tendencia: cada vez se hacen menos limpiezas a fondo y más limpiezas amables, que permiten empezar conscientemente esta nueva estación sin tener que poner la casa patas arriba. Lo llaman “reinicio suave”
y nos encanta porque se centra en obtener una mayor sensación de serenidad y control. No se trata de empezar desde cero sino de encontrar la manera de hacer pequeños cambios que nos ayuden a avanzar. La clave es el progreso, no la perfección, y nunca pretenderemos tenerlo todo hecho al instante. Estudios recientes de varios psicólogos del comportamiento sugieren que los cambios pequeños pero con un propósito claro muchas veces resultan más sostenibles (y mejores para el bienestar) que los cambios drásticos. Es la misma idea presente en el libro de 2019 BJ Fogg’s 2019 book Tiny Habits, una lectura muy práctica que demuestra que empezar poco a poco muchas veces es la clave para lograr cambios realistas.
La buena noticia es que no tienes que pasarte horas aburriéndote mientras ordenas cada armario, porque puede ser también un proceso que te llene de energía. A veces es tan sencillo como cambiar las sensaciones que predominan en ese momento. Si no te gusta mucho hacer ejercicio, incorpóralo a tus movimientos cotidianos, incluyendo algunos estiramientos aquí y allá a lo largo del día. O prueba a combinar esas acciones con otras cosas que sueles hacer con el piloto automático puesto, como ordenar una de las baldas de la cocina mientras esperas a que se haga el café o limpiar un armario del baño mientras dejas que actúe la mascarilla facial. Pequeños gestos sin ningún estrés añadido.
Si lo que quieres es ordenar y despejar tus armarios, los expertos recomiendan quedarse con lo que te hace sentir bien y deshacerte de lo que no te ayuda, sin ningún remordimiento. Además, puede que en el proceso te encuentres con algún tesoro que te habías olvidado que tenías.
Estos tips no son solo para tu hogar, también son útiles para hacer una buena limpieza mental. La mayoría de nosotros vamos por la vida con demasiadas pestañas abiertas al mismo tiempo, pendientes de cosas que no vamos a gestionar hoy. Una buena manera de cerrar algunas de ellas es un reinicio suave.
En resumen, se trata de dar espacio a los cuidados, la conexión y la calma en nuestro día a día. Son pequeños cambios factibles que nos permiten ordenar las cosas y logran hacernos sentir un poquito mejor. Te damos algunos consejos para poner en práctica esta estrategia en la primavera:
Limpiar como excusa para moverse
Las tareas más arduas pueden ser una buena manera de hacer ejercicio. Ponte tu look de gimnasio, encuentra el ritmo que necesitas, haz alguna sentadilla de vez en cuando y muévete.
Invita a la conexión
No canceles ningún plan para quedarte ordenando la casa. Invita a algún amigo o amiga (o a unos cuantos) para ayudarte a limpiar el armario. Seguro que te echan una mano mientras doblas las cosas, te dan su opinión y te ayudan a ir más rápido.
Decir adiós de manera consciente
Dale una segunda vida a las cosas que no quieras donándolas a una organización benéfica.
Prioridades en el calendario
Esto lo puedes hacer en cualquier momento: echa un vistazo a tu calendario y asegúrate de que, además de obligaciones y reuniones, reservas algo de tiempo solo para ti. Por ejemplo, un almuerzo lejos de la pantalla, una tarde para practicar tu hobby favorito o una hora libre para no hacer nada.
Cambios sostenibles
Observa con atención lo que tienes en el baño. ¿Qué productos usas más? ¿Podrías sustituir alguno por las recargas? Un cambio tan sencillo como este puede ser positivo mucho más allá de la primavera.
No intentes hacerlo todo de una vez
Algunas tareas son más pesadas que otras. Puedes completarlas a ratos, dejándolas en pausa y volviendo a ellas cuando te sientas con fuerza. Entiende que el desorden a veces también indica un progreso. Y, cuando hayas acabado, siéntate un momento a disfrutar de la diferencia que has conseguido.
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