Cuando oyes la palabra “meditación” lo más seguro es que pienses en sesiones interminables, mantras y mucho incienso. Pero la meditación engloba mucho más que eso y puede hacerse de múltiples formas distintas y en una infinidad de lugares. Para celebrar el Día Mundial de la Meditación, queremos darte algunas ideas para que empieces a disfrutar de esta práctica. La meditación es muy flexible, así que elige la opción que más te guste: lo importante es lograr estar presente.
1. Un momento mindful
La meditación mindful puede tener sus orígenes en el budismo antiguo, pero antes de comprar una estatua de Buda y una lámpara de sal del Himalaya, queremos asegurarte de que no necesitas ninguna de las dos cosas.
La idea es sencillamente reducir el ritmo y prestar atención a tus pensamientos sin juzgarlos ni entrar en una espiral de la que no sabes salir. Se trata de observar, de escuchar las sensaciones que te transmite tu cuerpo cuando surgen, dejar que vengan y se vayan y centrar tu atención en la respiración.
¿Quieres una manera muy sencilla de empezar? Pon un cronómetro de tres minutos y céntrate en la respiración. Cuando empieces a perder la concentración (es inevitable) atrae de nuevo tu atención suavemente. No hay ningún tipo de presión y, literalmente, es imposible hacerlo mal.
¿Aún no te decides a probar? Deja que nuestra experta en meditación, Deborah, te explique cómo funciona.
¿Todo listo para probar? Prueba esta meditación para principiantes de Erica Jago, empieza el día con nuestra meditación matutina guiada de 5 minutos, o desconecta con una relajante meditación vespertina con Anna Scott Miller.
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2. Meditar con una vela
Si prefieres centrarte en algo que no sean tus pensamientos para probar a meditar por primera vez, inténtalo con una vela. Enciende una vela y posa suavemente la mirada en la llama, mientras permites a la mente serenarse. Al concentrarte en la vela, las distracciones pasan a un segundo plano y puedes reducir el ritmo, dejando de lado el estrés y los pensamientos negativos. Intenta vaciar por completo la mente. Para ir un paso más allá, además de tu vista, activa tu olfato con una vela aromática.
3. Meditación activa
Si no te gusta sentarte para meditar, puedes combinar la meditación con una actividad física que conecte cuerpo y mente. Como dijo Chandresh Bhardwaj, fundador del programa de meditación Break The Norms, a la revista Runner’s World, “La idea de que solo se puede meditar sentado con las piernas cruzadas, rodeado de velas o incienso es un mito. Puedes alcanzar un estado meditativo centrándote por completo en cualquier actividad”. La mayoría de personas que corren admiten que mientras entrenan también lidian con problemas o emociones difíciles. Intenta caminar o correr de manera meditativa, estableciendo una intención antes de empezar y prestando atención a lo que ves y lo que oyes mientras te mueves, contando los pasos y centrándote en la respiración cuando notes que tu mente empieza a divagar. Así, entrenas la mente además del cuerpo.
4. Meditación en papel
¿No te gusta correr, pero si la idea de establecer intenciones y despejar la mente? Coge papel y boli. Cuando combinas la meditación con el journaling, puedes volcar tus pensamientos sobre el papel.Es muy útil para identificar patrones, poner nombre a lo que sientes y acercarte al origen de lo que te preocupa. A partir de ahí, te resultará más fácil explorar los cambios que podrían aproximarte a la mejor versión de ti. Si nunca has llevado un diario o practicado el journaling, empieza escribiendo durante cinco minutos seguidos, sin distraerte y sin borrar nada, solo anota lo que se te pasa por la cabeza. Mira el vídeo exclusivo de Erica, nuestra experta, para inspirarte.
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