Descubre los beneficios del automasaje “abhyanga”

Sabemos que los masajes profesionales son increíbles. Parecen derretir el estrés, acaban con los dolores y llenan el cerebro de oxitocina (la hormona de los abrazos) y serotonina (la hormona de la felicidad). ¿Lo malo? Son muy caros. Pero antes de tener que olvidarte para siempre del spa, te damos una alternativa sorprendentemente fácil y que cuesta cero euros: el automasaje. En concreto, te hablamos del abhyanga, una práctica ayurvédica tradicional que significa literalmente “masaje por todo el cuerpo”.

Los beneficios de tener una rutina diaria de masaje no nos los estamos inventado: han quedado demostrados por la ciencia. Cuando masajeas tu piel, estimulas los receptores de presión que activan directamente el nervio vago. Por si no lo sabías, el nervio vago es, básicamente, el centro de control que indica al cuerpo que tiene que “descansar y digerir”.  

 

Como recoge la revista TIMEcuando se activa este nervio, se reduce el ritmo cardiaco y se alcanza una calma similar a la de la meditación, lo que supone un descenso significativo del nivel de cortisol (la hormona del estrés) y aumenta los compuestos químicos que nos hacen sentir bien. Además de ayudar a relajar el cuerpo, mejora la digestión, la circulación y ayuda a los músculos a recuperarse más rápidamente. 

 

Añadir un rápido automasaje a tu rutina diaria puede marcar la diferencia en tu bienestar. Si lo haces de manera frecuente, notarás que mejoras la digestión, tendrás menos tensión en los músculos y en general aliviarás la pesadez. Dedicar unos instantes a conectar físicamente con tu cuerpo te ayudará a entender lo que necesita de verdad. Puedes incluso notar un efecto dominó y empezar a comer un poco más sano y mover el cuerpo de modo natural e intuitivo. 

 

Es un hábito muy sencillo que suma muchísimos puntos a la manera en que te cuidas. Prueba el abhyanga con la mente abierta. No tienes nada que perder y mucha calma que ganar. Te explicamos cómo hacerlo: 

Los pasos el abhyanga

 

  1. Crea el ambiente adecuado. Para aprovechar al máximo el masaje, elige un espacio cálido y tranquilo (como tu cuarto de baño). Escoge un aceite corporal adecuado para las necesidades de tu piel. 
  2. Calienta el aceite. Coloca el frasco cerrado de aceite en un bol con agua caliente. Échate una gota en la muñeca para comprobar la temperatura, la idea es que no esté demasiado caliente. 
  3. Empieza por arriba. Frota unas gotas de aceite caliente entre las palmas de las manos. Date un masaje en las sienes y el cuero cabelludo durante unos minutos, para eliminar la tensión. 
  4. Pasa al rostro. Con movimientos suaves y circulares, masajea la frente, las orejas, las mejillas y la mandíbula. 
  5. Ve bajando poco a poco. Continúa con el masaje por el resto del cuerpo con movimientos circulares, centrándote en las articulaciones y con movimientos circulares amplios entre ellas. 
  6. Termina con los pies. Por último, date un masaje en los pies. Una vez hayas terminado, deja que el aceite se absorba durante unos 15 o 20 minutos. 
  7. Aclara con agua. Date una ducha o un baño para eliminar los restos de aceite y sécate suavemente con una toalla. 

 

¿Quieres verlo en acción? Hemos preparado un breve vídeo en el que te demostramos estos pasos para que lo pruebes en casa. 

 

Laura Wabeke

Laura Wabeke

La traductora, editora y redactora Laura Wabeke siente fascinación por las palabras y las formas innovadoras en las que se pueden usar para expresarse. Después de nueve años como freelance en el sector de viajes, las agencias de medios, la publicidad y la edición de libros, esta redactora interna ahora domina el yoga, la meditación, el mindfulness y sigue la filosofía de la marca de encontrar la belleza y la felicidad en los pequeños detalles.