Puede que el ayurveda tenga 5000 años de historia, pero su filosofía es hoy tan relevante como lo era en sus orígenes
Puede que el ayurveda tenga 5000 años de antigüedad, pero su sabiduría es muy fácil de integrar en la vida actual. Si alguna vez has hecho yoga, has meditado o leído algo acerca de los chakras, ya has entrado en contacto con el ayurveda.
Con orígenes en la India y mucho antes de la llegada de la medicina moderna, ayurveda combina las palabras del sánscrito “ayur” (vida) y “veda” (sabiduría) para crear la “ciencia de la vida”. Es un sistema holístico que defiende un estilo de vida que imita a la naturaleza y se centra en los ritmos circadianos y los cambios estacionales para que el cuerpo y la mente estén en equilibrio. Cuando las cosas empiezan a desequilibrarse, ya sea por el entorno, lo que comemos o los hábitos que tenemos, el ayurveda nos invita a hacer pequeños cambios en nuestro estilo de vida y a realizar terapias tradicionales para recuperar el equilibrio.
En vez de una perspectiva que trata cada dolencia por separado, el ayurveda tiene en cuenta todos los aspectos de cada persona en concreto. Apuesta por la prevención, por las rutinas diarias y por elegir bien lo que comemos y, a partir de ahí, personaliza cada caso. “El ayurveda es un sistema sanador de la medicina y también un estilo de vida basado en la prevención, pero lo más importante es que se centra en las personas y no en las enfermedades”, afirma Geeta Vara, escritora y practicante del ayurveda. “Lo que busca es tratar la causa raíz de nuestro malestar incorporando procesos de limpieza, una dieta correcta, medicina natural, hierbas, técnicas de respiración, yoga, meditación y mucho más. El ayurveda es un viaje, no un destino”.
La importancia de los doshas
Según el ayurveda, estamos compuestos de cinco elementos: espacio, aire, fuego, agua y tierra. Estos se combinan en tres energías clave llamadas doshas: vata, pitta y kapha. La mayoría de las personas llevamos dentro las tres y una de ellas suele ser la dominante. Que estas tres energías estén en equilibrio se considera algo fundamental para el bienestar. “Los doshas nos ayudan a comprender cómo interactuar con nuestro entorno y lo que necesitamos cambiar para adaptarnos a las estaciones y a los momentos vitales”, afirma Samantha Ford, asesora de salud ayurvédica.
Vata (aire)
Está relacionado con el movimiento y la comunicación (la respiración, la circulación, la velocidad a la que pensamos) y muchas veces se presenta en cuerpos naturalmente pequeños. Cuando hay mucha energía vata, podemos sentirnos dispersos o desasosegados.
Pitta (fuego)
Es el fuego de la transformación (digestión, metabolismo, concentración e impulso) y muchas veces aparece en cuerpos de tamaño mediano y atléticos. Cuando su energía sube demasiado, puedes notarte irritable o con demasiado calor, por dentro y por fuera.
Kapha (tierra)
Representa la estructura y la estabilidad (fuerza, lubricación, inmunidad) y normalmente aparece en cuerpos fuertes y robustos. Cuando la energía kapha es excesiva podemos notarnos lentos, demasiado apegados o con las ideas confusas.
Cómo trabajar en favor de tu dosha
Si notas que te falta el equilibrio, puedes sentir hinchazón, problemas en la piel, energía saturada o cambios de humor. La respuesta del ayurveda se centra en los alimentos, las hierbas, los masajes con aceites, la respiración y el movimiento para corregir poco a poco el rumbo.
“El vata es frío, ligero y seco”, explica Geeta Vara. “Si comemos alimentos con las mismas cualidades (como muchas ensaladas crudas, palomitas o agua fría), podemos agravar la energía vata. Pero si apostamos por alimentos cálidos, especiados y cocinados, recuperaremos el equilibrio. Del mismo modo, una sesión de yoga relajante es mejor para las personas vata que una serie de vinyasa”.
Yoga, meditación y chakras
Considerada la “hermana” del ayurveda, ambas prácticas nacen en la misma época y aparecen juntas en los Vedas (que recogen las enseñanzas de la religión védica). El yoga llegó a Occidente antes, mientras que el ayurveda fue reprimido durante la época colonial y volvió a florecer después de 1947. En muchos casos, el yoga es el primer acercamiento al estilo de vida ayurvédico.
El yoga aporta movimiento y aliento al prana (la fuerza vital del cuerpo), así como una sensación de equilibrio. Los chakras, por su parte, son siete centros de energía que van desde la base de la columna vertebral hasta la coronilla, cada uno de ellos vinculado a distintos estados físicos, emocionales y creativos. El yoga y la respiración son herramientas que mejoran esos flujos de energía.
La meditación védica ofrece una manera sencilla de alcanzar la quietud. En vez de concentrarte al máximo, apuesta por repetir un mantra en voz baja hasta que el ruido mental se disuelva. Si lo practicas durante 20 minutos por la mañana y a última hora de la tarde, tendrás la cabeza más despejada y te sentirás en calma y descansado.
Cómo adentrarse en el ayurveda
Vivir constantemente en un entorno sobreestimulante, repleto de fuentes de estrés y alimentos pesados pasa factura al cuerpo y la mente. Por eso el ayurveda nos anima a prestar atención a nuestra naturaleza y encontrar la calma en medio del caos. No se trata de abandonar tu estilo de vida por completo, sino de aprender a confiar en uno mismo porque nadie mejor que tú sabe lo que necesitas. “Muchas veces, dejamos que la mente y el ego tomen el control debido a influencias externas y acabamos con unos hábitos perjudiciales para nuestra salud. En ayurveda se denominan ‘prajnaparadha’ o delitos contra la sabiduría interior”, continúa Vara.
Establecer un ritmo diario suave es de gran ayuda. El ayurveda divide el día en seis periodos de cuatro horas cada uno (6-10, 10-2, 2-6) que se repiten constantemente. Si puedes, levántate temprano y tómate algo de agua caliente (con limón, si quieres) porque mucha gente lo prefiere a algo frío. Raspar la lengua es una tradición ayurvédica muy común que sirve para eliminar toxinas de la boca y se realiza antes de ingerir alimentos. Además, decide cuándo quieres ducharte: hacerlo antes mejora la digestión pero, si te gusta desayunar en pijama, espera media hora después de terminar, para que la digestión no se ralentice.
A lo largo del día, presta atención a si tienes hambre o sed, y come a un ritmo que te permita saborear la comida. El final de la tarde puede ser el momento ideal para meditar, seguido de una cena más temprana y ligera, preferiblemente antes de las 19:00. Intenta acostarte a una hora fija, alrededor de las 22:00, para descansar de manera más profunda antes de medianoche.
Los alimentos de temporada se alinean perfectamente con las necesidades de cada estación, mientras que un automasaje con aceites naturales sirve para calentar el cuerpo, fomentar la circulación y dejar la piel radiante. Haz ejercicio dependiendo de cómo te sientas: tómatelo con calma cuando estés más inquieto y muévete más cuando necesites energía.
Al seguir un patrón que reconecta la mente, el cuerpo y el entorno, el ayurveda te ayuda a vivir en mayor sintonía con la naturaleza. “Llevar una dieta basada en alimentos integrales, usar especias digestivas, cuidar tu energía a diario y sintonizar con el ritmo del planeta te conecta más profundamente con la capacidad intuitiva de tu cuerpo”, afirma Samantha Ford. Empieza poco a poco y alcanzarás el equilibrio de manera natural.
* La finalidad de este artículo es compartir información genérica de bienestar desde la perspectiva del ayurveda y no busca en ningún momento sustituir la atención médica profesional.
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